Vinos argentinos para Estados Unidos: perspectivas en 2014

l relativo éxito de las exportaciones argentinas en los últimos años se ha debido, en gran parte, al desarrollo del mercado norteamericano.

Entre 2002 y 2012 las ventas globales a este país se multiplicaron por 10, alcanzando el pico máximo en 2012 con USD 307 millones (41% de la facturación total por exportaciones de vinos), consigna en su publicación Observatorio Vitivinícola Argentino.

Si consideramos la evolución histórica, han sido las ventas de vinos embotellados las que han tenido un crecimiento sostenido en el tiempo, sin embargo la participación de las ventas a granel han rondado el 40% del volumen enviado (por supuesto que este porcentaje baja al 10% promedio en términos de valor), salvo años puntuales, como 2012 en que las ventas a granel treparon al 63% del volumen y al 14% del valor.

Esta coyuntura tuvo como facilitador una situación de escasez de existencias de vinos del principal estado productor, California.

Según el análisis realizado por Allied Grape Growers en base a datos del Gomberg Fredrikson Report, en el año 2011 se produjo un desbalance entre la cosecha californiana y los requerimientos que enfrenta, de algo más de 5 millones de quintales (sobre un total de 37 millones de qq que despachó a consumo). Si bien en 2012 la cosecha fue superior, no permitió recomponer los stocks gravemente disminuidos en el año anterior, lo que requirió un aumento de las importaciones para satisfacer la demanda: En 2012 las importaciones de vinos a granel crecieron un 71%, versus un 2% de caída de las compras de vinos embotellados.

El análisis compara una situación similar ocurrida en 2008 para predecir en cierta forma el futuro próximo de la actual. En ese momento, el desbalance entre oferta y demanda también se compensó con un aumento temporal de las importaciones de vinos a granel, las cuales cayeron cuando se restableció el equilibrio.

Tal como afirma el informe, la buena cosecha de 2012 permitió que en 2013 los volúmenes importados de vinos a granel se redujeran considerablemente (23% según sus registros).

Argentina sintió el impacto de tal situación, que en el periodo enero – noviembre de 2013 retrajo sus ventas de vinos a granel a Estados Unidos en 56%, lo que, en el total general, significó una caída del mercado. Sin embargo, las ventas de vinos embotellados, si bien desaceleraron el ritmo, aumentaron un 6%.

El análisis y proyección de la producción potencial y la evolución de la demanda permiten afirmar que la gran proveedora de vinos americanos se encuentra en una situación de tenso equilibrio. La cosecha 2013 ha conseguido un volumen 10% superior al promedio de los últimos cuatro años (4,02 millones de tn, vs 3,66 promedio), lo que significa una recomposición de stocks, pero las tendencias de plantaciones y rendimientos aseguran que se mantendrá la oferta en línea para cubrir la demanda sin incidencia de fenómenos climáticos excepcionales.

En este escenario, las compras de vinos a granel serán ocasionales y transitorias, mientras que las de vinos embotellados se verán afectadas también al ocasional faltante que pudiera surgir, considerando que reaccionan con mayor lentitud a estos cambios.

La evaluación de las plantaciones recientes en la zona permite afirmar también la apuesta a productos en los segmentos básicos de precios, especialmente Cabernet Sauvignon y variedades blancas aptas para vinos dulces.

Un punto a favor, que hasta el momento mantiene Argentina, es la depreciación del dólar americano con respecto a las monedas de nuestros principales proveedores (Chile, Australia, Unión Europea), mientras que con respecto al peso argentino la relación es inversa (es el peso el que se deprecia frente al dólar).

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